Jaime's profileEl corsario de la biosfe...PhotosBlogListsMore Tools Help

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    May 23

    Cuento, Entrega32

    Fue una noche un poco mágica, donde no pude separar mis ojos de su cara, de su sonrisa, que acabo con su teléfono en mi frente, después de que ella me besase en la ella dándome las buenas noches en su idioma materno, que no paterno.

    Su padre no era esloveno, pero yo no sabía realmente de donde era. No lo dijo, o si lo dijo fue en esloveno u otro idioma. Ya que en la mesa en la que estábamos, había 2 eslovenas y un esloveno, una chino-eslovena, un italiano de Trieste, un croata, una austriaca y yo, y se hablaban unos cuantos idiomas.

    Al llegar a mi pequeña habitación alquilada, me mire en el espejo y vi su número de teléfono. Me costo un poco descifrarlo, pero lo conseguí. Ahora parecía que las cosas me empezaban a ir bien, todo era de color azul, excepto el cielo de Ljubljana que era de un color gris claro, casi blanco, con unas temperaturas de quitar el hipo.

    La hermana de mi amigo comenzaba a desaparecer de mi cabeza, para entrar otra persona. Y como solía pasar en mi vida, este amor sería casi imposible.

    Al día siguiente la llame y la contestación me hundió en lo más solitario de mis pensamientos, ya que me dijo que no podía que había quedado con su novio. Luego pasaron dos días eternos en los que no pisaba prácticamente la calle, nada más que para ir a trabajar. No tuve contacto con el mundo exterior.

    Entonces fue cuando ella me llamo, y me dijo que si podíamos quedar como amigos. Me sonó un poco raro, pero cuando quedamos me quedo un poco más claro, ya que como me explicó, a veces resulta más fácil explicar las cosas a un pseudo desconocido. Hablamos largo y tendido.

    Paso no mucho tiempo, nos hicimos muy buenos amigos, y también de sus propios amigos, no se hasta que día vi que la amistad que sentía por ella se había convertido en amor, y sentía que este era un poco reciproco.

    Creo que el día ese fue un día a principios de febrero, después de haber pasado un día en la nieve, un día muy frió y largo. Pero al día siguiente, decidí salir a correr por el parque Tivoli, ya que con las pistas de los montes y las carreteras llenas de nieve, el irme con la bicicleta era casi imposible, y sin saldo en el móvil pase por casa de ella, la danesa-eslovena, para invitarla a comer una sopa caliente, a la que ella acepto.

    Como era costumbre en ella, llego con puntualidad inglesa, un poco antes de que la comida estuviese lista. Pero casi mejor, así se podría comer caliente. Hablamos poco, ya bien porque estábamos hambrientos, o porque estábamos cansados. La cosa fue que hablamos de ese tiempo que era francamente malo, de nuestras familias, pero no de nosotros.

    Después de comer, el sueño nos invadió, y nos tumbamos en la cama de mi cuarto. Los dos al cruzado, sin tocarnos, yo mirando al techo y ella a la ventada que no cerraba bien. Hacía frío. Al poco tiempo nos tumbamos a lo largo, y nos tapamos.

    La cama no era muy grande, 90 cm, pero sobraba espacio. Sólo nos cogimos de las manos y permanecimos hay juntos, mirándonos, con los ojos cerrados un tiempo, que para mi fue uno de los más bonitos de mi vida, serían 30 minutos. No paso nada. Nos dimos besos sin tocarnos. Paso el tiempo.

    April 23

    Cuento, Entrega31

    Lo primero que hice al llegar a Ljubljana, fue abrigarme. Porque a pesar de su relativa cercanía al mar Adriático, hacía un frió de justicia, rozando los 10 grados negativos en lo bueno del día, la una del medio día, y un viento que quitaba las ganas de salir del aeropuerto.

    Mi primer día de trabajo, fue bastante agobiante, ya que era día dos de enero, y la gente tenía que llenar la nevera para comenzar el año. Cierto es, que en cualquier otra ciudad hubiese sido más estresante, pero en Ljubljana, gracias a que cuenta con un mercado de pequeños comerciantes, en la plaza del ayuntamiento, quita muchos problemas en las grandes superficies. Pero poco a poco, creo que acabara siendo como el resto de Europa, donde las grandes superficies comerciales van quitando clientes a los pequeños comerciantes.

    Aunque bien sea dicho, lo de la plaza del ayuntamiento no dejaba de ser una gran superficie, con infinidad de productos alimenticios.

    En el mes y medio que iba a estar de prueba, sería de lo más difícil, ya que se estaría trabajando con las dos monedas, Euro y SIT o Tolar, hasta verano.

    Sí, parece de mentira, pero el Tolar era la moneda oficial de Eslovenia.

    El lugar donde trabajaba estaba muy cerca de donde vivía, que era el noreste de la ciudad, en el barrio de Moste, un poco alejado del centro, pero al no ser muy grande no me importaba apenas.

    Así, todos los días después del trabajo, los pasaba o corriendo con la bicicleta por las pistas nevadas que rodean la ciudad, o sentado en la plaza del poeta, mirando la estatua y el convento donde tenía alquilada la habitación Veronika, en el libro de Coelho.

    Allá, uno de los primeros días, me pareció ver una cara conocida, la cara de la hermana de nuestro amigo, pero pronto supuse que sería por la cantidad de sensaciones bonitas que me pasaban por la cabeza, yo ahí sentado viendo al poeta, a los tres puentes juntos.

    Ese mismo día, me quede más tiempo que el de costumbre, recuerdo que era sábado y no sabía por donde salir, también recuerdo que empezaba a bajar de los 12 grados bajo cero, cuando sube por las escalera una chica unos años más joven que yo, y me dedico una sonrisa que nunca podré olvidar.

    Ella era como un ángel, con la piel más bien clara, casi del color de la leche, un pelo moreno y suelto por encima de los hombros. Su pelo era como trenzas, pero sin llegar a serlo, eran unos rizos muy pequeños, pero muchos.

    Me empezó hablando en Esloveno, pero al ver que no entendía nada, comenzó a hablarme en un inglés casi perfecto.

    Hola! ¿Qué haces aquí tan solo? Deberías irte a algun sitio donde no pases tanto frío.- Todo esto con un sonrisa que no dejaba a nadie triste.

    -Muchas gracias, pero estoy pensando en el tiempo que he pasado sin tener esta sensación.- dije con cara de felicidad.

    -Te invitaría a que pasases a tomar un café, pero las mojas no permiten visitas masculinas.- me dijo con su melosidad

    Yo simplemente sonreí, e hice mención de levantarme, cuando ella siguió hablando.

    -Si quieres venir a tomar un café conmigo y mis amigos, he quedado en 10 minutos en un café aquí cercano.

    -Ok, - dije yo, asintiendo con la cabeza.

    Dos minutos después ya estaba ella, en la calle, y comenzamos a hablar. Bueno, ella hablaba y yo escuchaba, en el bar, al coger el café, mis dedos comenzaron a tener vida otra vez. Y al llegar sus amigos y amigas yo tuve que empezar a hablar, y a contestar sus preguntas, y decir las tres palabras que podía decir en esa mezcla de lengua balcánica con un poco de italiano.

    April 22

    Cuento, Entrega30

           Volvía a tener la sonrisa en la cara, sabía que en ese país no tendría referencia alguna a la hermana de mi amigo, por lo que sería mi vida, no la vida de alguien que le falta un trozo de si mismo.

          Así que ese ultimo mes lo hice con la amiga de mi compañero, pero ahora como una amiga mejor que el propio amigo, tanto que las dos ultimas semanas de mi estancia en Londres las hice en casa de ella, con algún flirteo con su compañera de piso, la chica del piso en España.

    Solo ellas dos sabían mi destino real después de Londres, ya que el bueno del francés, pensaba que volvía a España, cosa que mi último día en Londres le dije que no, y le conté la historia.

    Volví a España, me comencé a preparar para mi nueva vida. No estuve en la capital, solo para coger el avión, estuve con mi madre, que me echaba de menos, y quería saber que es lo que iba hacer. Yo le hablé, y ella me dijo que qué pasaba en mi vida, que si tan infeliz era para tener que cambiar mi vida y mis amigos con tanta frecuencia, o si quizás tenía algún problema con la justicia y lo que hacía era huir, y todo eso sin pensar en la gente que te quiere, me dijo que me quedase en la sierra, pero después de donde ya había pasado mis últimos años de vida, entre Madrid y Londres, la sierra me parecía un poco aburrida, pero a la vez tranquila.

    Pensé que ella tenía razón, que a veces no hay que ser egoísta y pensar en el daño que puedes hacer a los demás sin saberlo. Lo malo era que ya tenía todo decidido, y le dije a mi madre que si no iba bien la etapa de mi vida que iba a comenzar volvería en que acabase el contrato que tenía de prueba, en apenas dos meses podría volver a casa, hablar con mi padre y trabajar en el mundo de la construcción.

    Ya tenía todo previsto, mi nueva vida iba a ser una continua improvisación, nada me podía salir mal.

    Mi último día en antes de la partida, conecte en Internet y tenía un e-mail de mi mejor amigo, de nuestro amigo. En él, me contaba su vida, ya de casado, esperando a su retoño, y también me relataba sus intenciones del que hacer con su vida, y me relataba ese cambio de vida que tanto había buscado y la otra vez (Londres) no lo llevo acabo.

    Ahora era diferente, me relataba sus planes, como un libro que había leído y después me había dicho que leyese yo, le había hecho pensar sobre esa ciudad, y ahora la ponían como ciudad coole en la revista, y un país en continuo aumento.

    Su amada, ahora esposa, y él también, tenían contactos en aquella ciudad, irían después de reyes.

    Me pregunto cual había sido mi destino para volver a cambiar de vida, y que nos tendríamos que ver antes de que cambiásemos los dos de aires, porque en ese momento, hacer coincidir nuestras vidas sería muy difícil.

    Yo, nada más leerlo me eche a reír, y lo llame para decirle que me llamase el día que iba a llegar a Ljubljana, porque mi destino había sido el mismo.

    En eso se vio, lo bien que nos llevábamos, y lo parecidos que somos, ya que para la mayoría de cosas éramos como una única persona.

    Quedamos en vernos en el aeropuerto el día que ellos llegasen a Eslovenia. Aunque cuando yo llegue a Ljubljana, no tarde en decirle que mejor nos veíamos en la ciudad ya que sin medio de locomoción propio, el mero hecho de ir al aeropuerto era una odisea (o un poco caro si solo es para visitas). Igual de odisea, que muchas carreteras de ese país que ahora era el mío.

    Él me contesto de manera inmediata, llamándome al número de móvil esloveno que le había dado en el e-mail, y me dijo que sin problema, que ya nos veríamos otro día, el primer día sería para alojarse, y todo eso.

    April 17

    Cuento, Entrega 29

    El tiempo no se necesita, se escapa, eso fue lo que pensé. Pero ya era tarde, y dormí. El día siguiente llego, y el trabajo y la rutina comenzarían a quitarme a ella de la mente. Pero eso no sería posible, siempre que hubiese un pequeño indicio de ella, y los había y muchos, calles, bares y parques, distribuidos por la gran ciudad. Necesitaba algo, eso algo iba a ser la amada de mi amigo.

    Al llegar ella todo cambio, ya que para lo que venía a Inglaterra era para abortar, no quería que el niño que esperaba fuese el motivo por el cuál, nuestro amigo, le había pedido matrimonio.

    Me quede helado, esperaba cualquier excusa, menos esa. Entonces ella me dijo que lo quería más que a nada y a nadie en este mundo, pero no sabía si era recíproco. Yo le dije que si, que de eso no tuviese duda, que estaba totalmente cogido a su persona desde el día que sus miradas se cruzaron en aquel bar, y nada ni nadie habían podido cambiar lo que el sentía por ella. Entonces a ella le cambio la cara, me cogió de la mano y nos bajamos a un cibercafé para hablar con nuestro amigo. Allí de una manera un tanto fría, aclararon algo que los dos sabían más que de sobras, y luego con el teléfono lo confirmaron, y ambos se casarían y tendrían ese niño.

    Me alegré por ellos, pero mi vida amorosa seguía frustrada sin encontrar a ella, la mujer que me complemente, y yo la complemente, creí que era hora de pasar ya de las noches locas, buscarla, olvidarme de la hermana de mi amigo, ya que lo único que hacía era crearme problemas, y también llegue a la conclusión de que era yo quien tenía que buscarla, la mujer que buscaba nunca vendría a mi.

    Todo esto, no me lo dije yo, fue la amada de mi amigo quien me lo dijo, y que si quería huir otra vez que lo hiciese, ya que a veces los recuerdos y las cosas que recordar son lo que más duele.

    Con conversaciones y cafés en los parques pasaron las 7 tardes en las que ella estuvo conmigo en Londres, y el día que se iba llegue a la conclusión de que iba a cambiar de aires, si otra vez.

    Me acorde de ese libro que leí hace uno o dos meses, Veronika decide morir, y de la ciudad de la que hablaba, Ljubljana, pensé que si un poeta había sido tan importante para una ciudad, para un país, y esa ciudad tan importante para dicho poeta, debía de estar bien.

    Por otro lado estaba la cuestión del idioma, me daba igual y me empecé a informar de esa ciudad nada más salir de trabajar, y a buscar trabajo allá también.

    Era un país a minúscula escala, con los Alpes al norte, colindante con Italia, Austria, Hungría y Croacia, y con el mar adriático.

    También me entere, que era una ciudad que había sufrido poco por la guerra de los Balcanes, pero que a mediados de los años 50 un fuerte terremoto la había dejado en ruinas.

    Paso una semana, y me llego un correo electrónico desde Eslovenia, en el ponía que el día que entrase el Euro en vigor (menos de dos meses vista) empezaría mi contrato de pruebas en unos supermercados al noreste de la ciudad. Acepte el negocio, y hable con mis actuales jefes, para pedir una excedencia por un plazo de mes y medio. Me la aceptaron, así que ahora tenía que trabajar mes y medio, luego navidades y cambio de vida.
    February 27

    Cuento, Entrega28: Con ella

    Volví llamar a nuestro amigo para reírme con él de mis bonitas últimas horas en España durante un largo tiempo, él me pregunto que qué tal la noche y yo que suponía que bien aunque no lo recordaba, mucho alcohol. En ese momento un mensaje en mi teléfono ingles, era de alguien que no tenía memorizado, lo leí, era en inglés y era de un móvil español. Al leerlo comencé a atar cabos y le dije a mi amigo que en 10 minutos lo llamaba.

    Así que rece a algún dios para implorarle suerte y entre en una compañía para ver si había billetes para Londres para hoy. Y si, solo en 3 horas volverían a abrir facturación, lo único que me costo 10 veces más, pero al día siguiente debía de trabajar.

    Ya tenía el billete, y ya sabía lo de la noche.

    Esa chica sin nombre ya lo tenía, había estado con ella alguna vez que otra, el primer semestre fue compañera de clase de mi compañero de piso, el mensaje fue desde el teléfono de su amiga, me dijo que no había pasado nada, que me llevaron a su casa porque estaba muy mal para ir solo a casa.

    Volví a llamar a nuestro amigo, nos reímos mucho de mis historias, él pensaba que habría pasado algo más porque nos fuimos muy abrazados, pero era porque yo no podía andar verticalmente, y ellas pensaron que había ido solo, sin mis amigos. Nos seguimos riendo, me dijo que ahora no me durmiese esperando el avión.

    Así que me senté en mi maleta, enfrente del mostrador de la compañía y allí me dormí.

    Me desperté sobresaltado por el sonido de una voz conocida, no había dormido ni 30 minutos, y allí estaba ella, justo enfrente de mi, y me comenzó a hablar de banalidades, de lo bien que le iba la vida, de lo divino y de lo humano. Me comenzó a decir que lo sentía por la manera en que se había largado, que dentro de ella algo perduraba, pero no podía ser.

    También me dijo que quería volver a verme, como una amiga más, pero tendría que esperar hasta verano para que su “compañero” la pudiese acompañar. Y yo con una cara de pánfilo, que no podía con ella, asentía y sonreía. Lo malo es que el dolor, como siempre lo llevaba por dentro. Pero eso ya os lo he contado alguna vez, pero esta vez dije: hubiese preferido no verte ya que como dice Quique González Peor que el olvido, fue frenar las ganas, de verte otra vez. Peor que el olvido, fue volverte a ver”.

    Entonces llamaron por megafonía a nuestro vuelo, me levanté le di dos besos y desaparecí por el largo pasillo que llevaba al avión, mientras que ella se quedaba esperando a algo o a alguien.

    Estaba otra vez muy mal, anímicamente, pero ya lo tenía superado, cuando llegase, mi compañero de piso me sacaría a dar una vuelta, sin que yo pudiese negarme, me emborracharía (solo un poco porque al día siguiente debía ir a trabajar) , él me presentaría a alguna amiga con la que flirtearía hasta que ella dijese que estaba cansada y se fuese a casa sola.

    Mis pensamientos solo fallaron en un detalle. No fue mi compañero de piso quien me saco a pasear, sino una amiga suya que lo había estado cuidando estos 4 días que llevaba sin salir de la cama.

    Fue con ella con quien salí, bailé, flirteé y acaricié, y fue ella quien me dijo que se iba a casa, que estaba cansada. Yéndose sola a casa.

    No me importó, al día siguiente tenía que ir a trabajar, y había sido una buena velada y me dijo unos grupos nuevos de Indie-rock buenos, ya que habíamos estado en un garito diferentes a los que solía frecuentar con mi compañero, sin extranjeros y música rock ... vamos ¡¡Cojonudo era ese garito!!

    Cuando estaba llegando a casa con el Night Bus, mi teléfono comenzó a sonar, era la amada de nuestro amigo, que estaba muy agobiada y tenía que cambiar su vida, al menos por unos días, y por no buscar nada para vivir. Le dije que no habría problema, colgué y llame a nuestro amigo, él estaba durmiendo en casa de ella, hablamos, me contó y le escuché.

    Él estaba cansado de esperar, de que ella viviese allá lejos, cerca de la autopista, así que esa misma noche le había pedido casarse, y ella había contestado con “tiempo, necesito tiempo”.

    Como siempre, la amada, por muy romántica que parecía, siempre desaparecía cuando la situación se ponía un poco complicada, aunque esta vez igual si que necesitaba tiempo. Pero la cosa resultose por algo diferente, que ella me explicaría poco después.
    January 29

    Cuento, Entrega27: Sobre ella

    Maldita visita a España. Por un lado me entero que el amor de mi vida se ha ido a “vete tú a saber donde” y una vez allí tengo que representar que me da igual, hacer parecer que no me incumbe que ella no es nada en mi vida. Pero esa no es la verdad, yo llevo en el cuerpo un motor que nunca deja de girar, y mi cabeza sólo me hace pensar.

    Luego esta la visión, no se si real o imaginaria, de ella, la hermana de nuestro amigo. A quien vi salir del portal donde vivía, desde mi ventana. Lo que me causo un palpitar en el corazón. En mi cara se reflejo una mejora y nuestro amigo, que estaba conmigo en ese momento, me dijo que si estaba enamorado, que esa cara reflejaba infinita felicidad, yo lo negué, algo que los dos sabíamos que no era verdad.

    El problema fue cuando la seguí con la vista hasta que llego a la parada de autobús, allí había un hombre, bastante más alto que ella, y aquí empecé a pensar y pensar sobre ella y lo que ella conllevaba.

    Él la estaría esperando en la parada, debían de haber venido juntos de ese país sin nombre, y el salió un poco antes de casa porque ella se estaría despidiendo de su madre. Pero luego mi mente se adelanto a mis propios pensamientos y se empezó a retorcerse, diciéndome que nuestro amigo me estaba engañando, que no era verdad que se hubiese ido, que él no me quería hacer daño ya que su hermana estaba con otro, y él sabía que estaba completamente enamorado de su hermana.

    Y allá estábamos los dos, yo mirando por la venta, ahora estupefacto, ya sin la cara de felicidad, sino con la cara que refleja Manu Chao en una canción, INFINITA TRISTEZA, y mi amigo sentado en la cama hablándome de algo que me sonaba a chino, ya que mi cabeza estaba intentando llegar a esa parada de autobús, donde parecía que ellos se besaban, él la levantaba en el aire y ella le pegaba de manera muy cariñosa.

    Mi amigo no se levanto de la cama en ningún momento, y eso que estuve 5 minutos mirando por la ventana, hasta que al final desaparecieron dentro de ese autobús. Y mi cabeza siguió pensando, ¿por qué no se levanta?¿será porque sabe lo que he visto?¿me lo ira a decir ahora o lo podrá mantener en el secreto?¿Habría decidido él crear esa historia para mí, o por el contrario habría sido ella para intentar no hacerme mal?

    Creo que cayo alguna lagrima de mi ojo, pero no lo recuerdo con seguridad, y si ocurrió, mi amigo no me dijo nada. Solo me dijo que saliésemos a dar una vuelta por la ciudad, que mañana me volvía a ir para las Inglaterras.

    Así que salimos de farra, nosotros dos, un amigo de la infancia y la amada, éramos 4. Hacia mucho tiempo que no veía a la amada de mi amigo, estuve casi toda noche hablando con ella de mi vida, pero solo de las cosas más banales de mi vida, seguí sin abrir mi corazón, aunque de la forma en que le hablaba, todo el mundo pensaba que le estaría contando todas mis interioridades que me habían ocurrido en este tiempo.

    Fue pasando la noche, y las cervezas y cubatas fueron bajando y quemando mi esófago, y dañando mi estómago, y subiendo a mi cabeza. Hacía muchas noches que no me lo pasaba tan bien, y conseguí olvidarme completamente de ella. Lo malo (o bueno) fue que también conseguí otra cosa, dormí en un piso de estudiantes, de esos que había dejado de visitar, en España, hace 5 años, por la culpa de una chica que ni siquiera sabía su nombre, y creo que ella tampoco el mío. Son las cosas de la noche, y tienen que quedar en la noche. Nunca pensé saber nada más de ella, ya que cuando me desperté no había nadie en el cuarto, no había nadie en el piso, el sol me pegaba en la cara, y mi reloj marcaba las 14:18, un armario abierto con ropa y algún libro, un diccionario Español-Italiano en la mesilla, en los pies de la cama una camiseta roja de Emily y de fondo ... nada, ni la ducha ni la tele. No había nadie en el piso, estaba solo.

    Me vestí lo más rápido posible baje a la calle y pedí un taxi hasta mi casa, le dije que esperase ahí. Cogí mi maleta baje corriendo y dirección aeropuerto. Mientras tanto llame a mi amigo, lo cogió su amada, me preguntó por la noche y conteste mucho alcohol, y continué diciendo que solo les había llamado para despedirme que iba a perder el avión, dos besos y colgué. Estaba llegando ya al aeropuerto, y a la entrada, retenciones. Le dije al taxista que seguía corriendo, pero ni aun así conseguí llegar a tiempo. Llegué solo unos 5 minutos antes del despegue del avión.

    January 19

    Cuento, Entrega26

    Como se esperaba de mi, me supere en lo absurdo de algunas circunstancias y la seguí. Aún no se muy bien porque, el único hecho es que la seguí, y una vez en Londres le dije que yo me iba a otro lado, que Londres podía conmigo, era demasiado grande, demasiado cara, no tenía trabajo, y no quería ser mantenido.

    Ella consiguió convencerme a que probase suerte durante un mes, y así lo hice.

    Poco a poco, día a día ella se fue alejando poco a poco de mi, y yo de ella, pero eso si los paseos dominicales los seguíamos teniendo. Por lo menos durante el primer mes que ella me había dado para aclimatarme a la ciudad. Cuando acabo el mes, ya tenía un trabajo, era jardinero en el norte de la City londinense, por la zona de Regents park. Donde los domingos paseaba y cuando podía corría, para así pensar.

    En ese mismo tiempo yo también me fui alejando de ella, de su sombra y su recuerdo, de sus ojos azules y su pelo rubio, de los buenos recuerdos y de los malos momentos. Así, poco a poco, me hice con mi propia vida, una vida hecha de cero, sin un objetivo, pero olvidando, por fin, a quien tanto quise y tampoco me dio.

    El tiempo fue pasando, las hojas de los árboles comenzaron a brotar. Yo seguía una estricta rutina, marcada por el horario de jardinero. En ese tiempo fue cuando comencé a tener amigos además de los compañeros de trabajo, era gente con la que llevaba ya unos meses, corriendo todos los martes gracias al Nike Town. Me  encontraba bien entre ellos, y sobre todo entre ellos sobre salía la flaca (como así llamaban a una de mis compañeras de carreras uno de los compañeros de piso).

    Hablando de mi compañero de piso, era un chico de Burdeos, que se le daba una aire a Tony Montana (Al Pacino, en Scarface) y estudiaba International Business o algo así, en el centro de Londres. Un tío legal, súper majo, no se diferente a los que había conocido hasta ese momento. Y el otro era un coreano, que no salía de su cuarto, más que para trabajar.

    Con mi amigo francés salía de bastante de fiesta, ya que yo era español y él era erasmus, y parecido a Tony Montana, por lo que nos respetaban allá donde íbamos. Lo malo era que yo no podía salir mucho, nada más que los fines de semana, ya que tenía que trabajar, pero eso si cada vez que salía volvía en el autobús normal (no en el nocturno) y con una borrachera que no me la merecía.

    Todo eso pronto cambio, y consigue entrar a trabajar en pleno Oxford Circus, o más exactamente en Nike town. Eso lo conseguí gracias a 4meses todos los martes yendo al mismo sitio, con la misma gente, hablando y quedando con alguno de los monitores que llevaban grupo para correr, y al final uno de ellos me dijo que había una vacante que si la quería sería mía ... y lo fue.

    Respecto a la hermana de nuestro amigo, el tiempo fue haciendo su trabajo. Bueno, eso y que borre su teléfono y no tenía tiempo para pensar en ella, y en una ciudad ten grande iba a ser muy difícil que me cruzase con ella por la calle.

    Así pues, un día, como el que no quiere la cosa, me junte con su hermano en una estación de nuestra ciudad, qué alegría que me di, hablamos de nuestras vidas y de nuestro devenir después del affaire por el que él no se vino a U.K. Él me dijo que era muy feliz, que había hecho muy bien quedándose allí, y que esperaba un hijo. Luego me pregunto por su hermana, y le dije que llevaba como cosa de 10 u 11 meses sin saber nada de ella, me dijo que era normal, que las últimas noticias que tenía era que poco después de que yo hubiese encontrado mi propio trabajo y alojamiento, ella tuvo problemas con su supervisor y decidió largarse lejos, a algún país del este, o a uno de esos que hasta hace 12 años no existían, no dijo donde, sólo dijo que se iba.

    Luego seguimos hablando de nosotros como si lo que hubiese dicho no me hubiese importado, pero realmente volvió a avivar el sentimiento que ella había hecho crecer en mi.

    December 14

    Cuento, Entrega 25: Un nuevo comienzo

    Y así comenzó siendo, éramos como dos extraños que habían decidido a forzar sus vidas para juntarlas, pero a mi me gustaba, y ella no parecía muy disgustada, tampoco. Había un problema, bueno varios, pero uno relacionado con lo que a nosotros nos interesa, y ese era la comunicación. Si parecerá un poco extraño que en un país extraño, lleno de gente extraña, sea la comunicación entre los compatriotas el problema, pues si, ya que estando ella delante, yo era incapaz de llevar una conversación con un ritmo constante.

            Pero todo tiene su explicación, aunque no se la pueda dar a ella. Esta explicación es la inmensidad de su mar, ese mar azul que tienen sus ojos, que cuando la miro ya no se hablar, y cuando hablo ya no se mirarla.

            Así pues, creo que fui perdiendo su atracción y cuando la perdía, más me volvía a acercar, para volver al mismo sitio donde habíamos partido.

            Luego estaba la ciudad, gris, triste, solitaria, pero a la vez tenía algo que no dejaba indiferente, y siempre era positivo, dejaba pensar en uno mismo. No tenía mar, pero este no estaba lejos. La bordeaban unos magníficos bosques donde pasábamos los primeros fines de semana en Inglaterra. Hay era en uno de los pocos sitios donde no tenía problemas al hablar con ella, al igual que cuando íbamos a los bares de copas. No se por qué sería, supongo que por que no pensaba que estaba con ella.

            El trabajo, relativamente bueno, comencé trabajando en unos grandes almacenes, ordenando los stocks, descargando camiones (eso entre semana), este trabajo no era nada malo ya que a las dos de la tarde ya daba por finalizada mi jornada laboral y los sábados por la mañana trabajaba en un taller de bicicletas que estaba en los bajos de nuestra casa. Dicho taller de bicicletas era de un emigrante hondureño del cual no recuerdo su nombre, pero que todo el mundo llamaba Pepe. Este buen hombre también era quien nos tenía alquilado es pequeño piso, por llamarlo de alguna manera. Ese piso tendría unos 40metros cuadrados, divididos en dos cuartos, un pequeño baño con ducha y una cocina comedor separado por una pequeña barra, como si de un bar se tratase.

            El trabajo de ella le costo más conseguirlo, y estuvo casi un mes buscando trabajo puerta por puerta, como quien dice, y yendo al Jobcenter en busca de trabajo, hasta que un día encontró trabajo. Era en el centro de la ciudad, en uno de esos sitios donde piensas que nunca cogerían a un extranjero, en un restaurante español. Ahí sacaba más dinero de lo que sacaba yo con los otros dos trabajos. Pero no nos podíamos quejar, vivíamos bien, con algún lujo que otro, algún viaje que otro a Londres y algún otro a Edimburgo, pero siempre viviendo en el apartamento de Pepe.

    En estos viajes siempre intentaba acercarme a ella, pero mi forma de ser sólo conseguía que ella confiase más en mi, y así más amigo me hacía. Sus conversaciones pronto cambiaron del monotema del novio que había dejado en España, a “mira que compañero de trabajo más mono que tengo”. Yo, en cambio, no tenía compañeras de trabajo. Lo más cercano eran las jovencitas que venían al taller de Pepe para arreglar algún pinchazo que otro, o cambiar la dichosa sierga del freno trasero.

            Poco a poco, paseo a paseo, viaje a viaje, fui escuchándola más, fui conociéndola mejor, ya que como he dicho antes, no podía mantener una conversación con ella, ya que mi garganta cada vez tenía más ganas de decir esas dos palabras tan difíciles de decir, y que ella no quería oír.

    El tiempo siguió pasando, hasta que llego el día en que, después de llorar mucho en mi hombro, me dijo que lo había dejado con su novio. Yo no supe como reaccionar, además sabía que al día siguiente hablaríamos largo y tendido, en el que posiblemente fuese el ultimo fin de semana con buen tiempo, como para pasarlo en los bosque paseando, hasta que llegase la primavera.

    Y allá nos fuimos a pasar el domingo, ella, yo y mi mochila con clinex. Antes de llegar ya se había puesto a hablar. Que si esto, que si lo otro, que si lo de más allá. Entonces pronunció la palabra mágica “novio” y continuo dando razones banales como la distancia, el tiempo, lo nuevo y ... - ¿y qué más? – pensé yo. Ya que si vino a aquí, todo eso ya lo sabía. Luego continuó, creo yo que fue al ver mi cara en la que se reflejó mi pensamiento, y dijo que además había conocido a alguien ... siempre hay alguien, y seguramente yo no sería, entonces ¿para que había querido cambiar su vida a mi lado, y sin mi? Eran cosas que se escapaban a mi inteligencia, no por esta ser corta, sino porque nunca he llegado a comprender como actúan la mayor parte de las mujeres, pesé a que me pasé la vida escuchándolas, observándolas para entenderlas mejor, o simplemente entenderlas. Y luego vino la gran frase donde me rompió totalmente los esquemas.

    -¿Qué opinarías si nos mudamos a Londres? – me pregunto ella.

    -aquí estamos bien, un poco aburridos con la llegada del frio, pero con curro

    -¿y si allá tenemos trabajo?
            -pero aquí nos tenemos a nosotros – dije entre sonrisas

     

    De lo que yo me acordaba, era que ella siempre controla la situación, así que continuó diciéndome

    -Me han ofrecido curro en Londres, de la misma cadena donde trabajo, a mi “encargado” lo trasladan, y si quieres tú también puedes venir, el fue quien me lo dijo- rió y continuó – creo que piensa que eres mi hermano

     

    ¿Cómo puede ser tan tonto?, que una sonrisa que no pertenece me haga cambiar el rumbo. Supongo que sería porque yo aún no sabía a ciencia cierta si estaba con alguien, lo único que sabía era que ella me sonreía, me mira con esos ojitos azules en los que cualquiera se puede perder, y me había pedido que me fuese a vivir con ella a otro lugar. -¿Por qué no? -Me dije, -ya tendré todo hecho.
    November 28

    Cuento, Entrega24 Un adiós

    Pero dejémonos de ella, ya que ahora estoy con ella (aunque no este conmigo). Serían los días más largos y tristes que recordaba desde hacia meses. Largos porque no hacia mas que pensar en el que ocurrirá en mi nueva vida, deshojaba el calendario poco a poco, hoja a hoja, hasta que llego el día D. Y tristes porque estaba solo, no tenía a nadie, y nadie quería estar conmigo. Pero llego aquel día, y llame a mi amigo y me contesto secamente que el no venía, que había hablado con su amada, y había llegado a la conclusión que no tenía que cambiar de vida tan drásticamente, y lo iba a hacer de otra manera, a su manera. El cambio era el irse con su amada de una vez, intentar que esa relación, en la que puso toda su esperanza en un pasado, ahora pudiese llegar a ser eso, una relación.

    Así pues, me vi solo, él no venía y su hermana se había ido al pueblo con su novio, ¿para despedirse? Y yo en el aeropuerto, esperando un pequeño avión de bajo coste, con toda mi vida en una maleta y mi mochila. Justo en ese momento, en mi MP3 sonaba “Se equivocaron contigo” de Quique González, y un dedo tocó mi hombro, era ella. Estaba claro que vendría, ya que sino no lo estaría contando. Mi corazón y mi cuerpo giraron sobre si mismos y de mis labios salieron unas palabras de asombro ¡Viniste! Ella sonrió y no dijo nada más.

    Cuando nos sentamos en el avión ella me dijo algo que a la vez que me gusto me dejo helado –vaya aventura que nos espera AMIGO. Entonces ya no sabía el que pensar, había dejado a su novio para venir conmigo pero a la vez me llamaba amigo, no dijo mi nombre. Y luego proseguimos hablando de nuestro único nexo de unión, que era su hermano. De el por qué no había querido venir, de cómo seguía queriendo estar con la mujer que le había destrozado la vida. Pero por otro lado eso era meritorio, ya que era una persona que siempre había luchado, contra viento y marea por un amor imposible, que ahora él había conseguido hacerlo realidad.

    Entonces ella me dijo las razones por las que había decidido irse, la primera era porque lo había dicho, tanto a su hermano como a mí. Y luego me dijo dos que había sido consecuencia al hablar con su hermano el día antes del vuelo. Estas razones fueron el probar a su novio y el amor que tenía por ella, y la siguiente el no dejarme solo, ya que yo abandonaba lo poco que tenía, y me quedaría muy solo. Y ella continuo diciendo –la soledad es buena de vez en cuando, y en su justa medida, no es bueno abusar de ella, ni usarla cuando hay mucha gente, ya que esa es la más triste condena de la sociedad, estar con gente y sentirse solo. Así pues, nos tendremos el uno al otro.

     

    November 05

    Cuento, Entrega 23: Ella

    Estuvimos allí los dos, hablando de nuestras vidas. Bueno hablo ella, ya que yo pronto acabé he hice lo que más me gusta, el mero hecho de escuchar.

    Y claro que escuché, lo mucho que quería a su novio, que se volvía esas tres semanas al pueblo para estar con él, lo mucho que se acordaba de él y las veces que él vendría a donde ella estuviese.

    Entonces cambiaron los papeles y yo le pregunte por qué se venía, que no tuviese miedo por su hermano, que yo le cuidaría, si tanto le quería ¿para qué dejarlo escapar?¿acaso quería acabar como su hermano, desdichado por unas malditas cartas?

    Ella sólo calló. Y el nudo a mi volvió. Porque ella es quien habla y yo quien escucha, a veces escribe, y casi nunca actua.

    ¿Os he hablado de su hermana? No he dicho como es, pero es que es muy difícil de explicar algo así. Algo tan bello y hermoso, tan sabio y encantador, tan encantador que te encanta y atrapa. Su pelo es liso claro y no muy largo, su cara de muñeca de porcelana un poco tostada por el sol, con esas orejas pequeñas, que junto con esa perfecta nariz sujetan, a veces, unas gafas, las cuales no cambiarían nunca su posición justo enfrente de esos ojos como solo hay dos, el derecho y el izquierdo, su boquita de piñón y su cuerpo perfecto. Pero sobre todo sus ojos, unos ojos que al mirarlos puedes ver su inmensidad, su belleza, incluso su personalidad. Con ella se habla de cosas banales, de fundamentales, nos reímos cuando hablamos de cómo cambiar el mundo, nos reímos de mi, me enamoro de su sonrisa, coronada por sus ojos. Y me vuelvo a callar, mi garganta no deja a mi lengua moverse, y solo puedo escuchar, algo que se hacer muy bien.

    Supongo que creerá que soy un poco tonto, que hablo poco, y cuando lo hago me confundo al hablar.

    November 04

    Cuento, Entrega 22

    Y así lo hicimos, el lunes ellos a sus padres y yo a mis jefes, y una llamada a mis padres, para decirles que me iba a mudar otra vez, pero ahora lejos de aquí.

    La noche se hizo eterna, el despertador nunca llegaba a la hora del despertar, para ir a trabajar. Y justo en el momento en que me comenzaba a dormir, sonó el teléfono.

    -¿Quién es?- pregunté

    -Yo- respondió mi amigo, nuestro amigo.

    -¿Qué quieres?- seguí preguntando.

    -He soñado con nuestro destino, y te lo tenía que decir. Es una ciudad hermosa, diferente, esta en pleno cambio(por lo que habrá trabajo), dicen que nunca duerme, lo malo es el idioma-.

    -Ya se que ciudad es!!-Exclamé

    -¿Y qué te parece?-

    -No se, yo había pensado en Londres, pero....

    -Un poco cara,¿no?- dijo, interrumpiéndome- aunque podemos ir a cualquier otra ciudad Inglesa, me han hablado muy bien de King Linn, esta ...

    -Bueno, que en una hora me tengo que despertar para ir a trabajar, nos vemos esta noche- dije, despidiéndome.

           

    Sonó el despertador, me desperté como si me hubiese dormido y no tuviese tiempo para nada. Tenía que llegar pronto a trabajar para poder hablar con mi jefe, ese que siempre me tenía renegado a actividades secundarías, siendo que cuando había que dar la talla yo la había dado y con creces.

    Ahora era yo quien tenía que actuar, decirle mi intención y vivir con mi jefe pegado a mi, esperando a que las 3 semanas de trabajo se consumieran.

    Hable con él, pareció no molestarle, y me mando a trabajar. Nunca más le hable, nunca antes le había hablado (pero él a mi sí). Ahora era el turno de esperar a que se hiciese la hora H para ir a ver a mis amigos.

    No quedamos en su casa, ya que todavía no sabía la reacción de sus padres, ni de si ella tendría a alguien en el pueblo esperándola, desde que se marchó a cuidar a su hermano. El lugar al que fuimos me encantó, nunca había estado en un lugar así, era como volver al pasado, pero un pasado cercano. Era como volver allá donde todo el mundo quiere volver, el nombre “La bruja avería” en las paredes Naranjito, los fragel-rock, Mazinger-Z, ... en las pantallas pequeñas de televisión el juego Asteroids de ATARI.

    Una vez allí....hablemos del destino, y surgieron lugares muy dispares, pero siempre originales y muy especiales.

    -Nueva Zelanda

    -Sydney

    -Nueva York

    -Amsterdan

    -Berlín

    -Londres

    -King Linn

    Fue una lluvia de ideas diciendo la ciudad y luego motivos por los que se criticaba la anterior y por último por los que se elegía.

    Yo dije la primera y la última:

    -King Linn, a Londres no porque es muy cara, esta bien pero es muy cara, y puestos a irnos a Inglaterra nos vamos a un lugar con más encanto, tranquilo, barato, a dos horas al norte de Londres y una hora de la playa, aunque si queremos playa nos vamos a la costa sur de Inglaterra.

    Ellos dijeron que el primer destino estaba bien, y si pues cambiábamos y ¡Ya está!.

    De ahí, nos fuimos a mi casa, y nos sacamos los billetes. Ya estaba hecho, no había vuelta atrás. En estas mi amigo tuvo que irse a revisión al hospital, y su hermana se quedo conmigo.

    October 21

    Cuento: Entrega 21

           Pero no lo hice, no pude. Siempre me pasa lo mismo, y nunca me lanzo a la piscina. Y creo que todavía tengo ese sobre en el bolsillo de la chaqueta de cuadros, muy vieja y deshilachada que había heredado de mi abuelo.

                El tiempo pasa inexorablemente a nuestros sentimientos, y a nuestros hechos.

            Se terminaba la primavera, los días se alargaban, y un día ventoso nuestro amigo se despertó...

            Su reacción, fue de sorpresa, y se llevo las manos ha la cabeza, supongo que seria por el golpetazo que se dio, y ser lo ultimo que recordaba.

            Paso mucho tiempo dentro del hospital, una vez despierto, dado que tenían que volverle a enseñar andar y tener fuerza en el tren superior. Mientras tanto, nosotros, sus amigos, teníamos que volverle a mostrar la vida, tal y como era, por amarga que fuera, volverle a mostrar lo importante que es para nuestra vida, recordarle como se escribe, y los más importante enseñarle, objetivamente, a ser él mismo.

            En un principio eras una docena y media de personas, al poco tiempo, dos semanas aproximadamente, sólo quedábamos 5  ó 6 personas (todos los días su padre y su madre, su hermana, otro amigo y yo, y unos tres días a la semana venía ella, “la amada”) a la camarera la vi por última vez, el día después de que despertase. No volvió por el hospital, ni yo volví por aquel bar.

            Bueno, realmente si que volví a pasar por el bar, pero había pasado un tiempo respecto a la historia que nos lleva, y no llegue a entrar.

            Siguieron pasando los días, a el otro chico se le acabaron las vacaciones y ya solo venía los fines de semana. Estaba llegando el mes de julio, y la hostelería llamaba a la puerta. Para mí el hospital era mi segunda casa, después del trabajo. Rompía mi agónica monotonía e inundaba mis tarde-noches de agradables conversaciones con los que ya podía considerar mi familia. Ellos me consideraban su hijo, y yo mis padres en esta ciudad extraña. Y luego estaba ella, la más bonita flor del jardín, la hermana de mi amigo, la única persona que me tocaba el corazón al decirme Hola, ella que me decía tato cuando yo le quería decir amor.

            Pero ya lo mismo me daba, había aprendido a convivir con ella tal y como estábamos, algo que no querría cambiar por nada. Ellos tres vivían en la casa de mi amigo.

            La vida de “la amada” estaba cambiando, quería asentar la cabeza, se había mudado a un piso más céntrico y pequeño, dejando a un lado la autopista, y escribía para un periódico local, que le daba para vivir relativamente bien.

            Yo seguía trabajando en la misma pequeña oficina, sin más consuelo que el esperar a ver a “mi familia” al hospital.

    Aunque todo se acaba, y al mismo tiempo que se acabó el mes de agosto, se acabo la terrible condena de mi amigo y le dieron el alta.

    A mí me llegaron las vacaciones, y con la ciudad desierta, mi amigo que no quería ni podía salir de casa, decidí pasar mis 15 días en los parques, museos y bibliotecas de la ciudad, como un turista más, como un extraño más.

    Estuvieron bien esas vacaciones introvertidas, en las que solo hablaba conmigo mismo, a excepción de los 2 viernes, que ya como costumbre nos reuníamos, antes en el hospital, ahora en casa de mi amigo ( “la amada”, el amigo hostelero, su novia y el hermano de esta, nuestro amigo, su hermana y yo).

    El último domingo de mis vacaciones, la madre de mi amigo me invito a comer con ellos cuatro.

    Menuda comilona, canelones y pollo asado con patatas.

    Esa noche casi no había dormido, me rondaba una idea por la cabeza, y la iba a llevar a cabo.

    Después de comer, nos quedamos los tres de tertulia, y aprovechando que sus padres se había ido a dormir la siesta, les conté mi idea.

    Nuestro amigo no tardo en contestarme afirmativamente, y su hermana hizo lo mismo al oír la contestación de su hermano.

    La idea era en irnos a un lugar lejano, coger el mapa y señalar un lugar al azar, y que este decidiese por nosotros.

    Solo tenía que esperar a decírselo a mis jefes al día siguiente.

    July 31

    Cuento: Entrega 20, Cruce de caminos

    Y entró ella, su hermana, cogiéndole de la mano le habló, no se de qué, yo miraba desde la ventana de la UCI cogido a la autentica amada de mi amigo, por lo menos la única en estos años que le ha querido realmente.

    Me tuve que ir, se hacía tarde y no quería forzar la situación cuando ella saliese de hablar con su hermano, además “la amada” se iba en ese momento también. Así que desde la ventada, con un breve movimiento de mano me despedí de la hermana de mi amigo.

    Fue entonces cuando la amada me habló, dándome las gracias por ayudarla a volver a encontrarse con nuestro amigo, nunca habíamos hablado de ese tema, nunca le había preguntado por su vida privada, pero ella sabía que un día la seguí, que sabía más de su vida de lo que podría pensar, y me dijo que todo eso los motivos de su marcha, de su desaparición, se los quería contar a nuestro amigo, y que yo no dijese nada. Yo le dije que no se preocupara, que siempre podría contar conmigo para lo que quisiera, que aunque no volviese a estar con nuestro amigo, siempre sería mi amiga.

    Ella me cogió de la mano y creó que quiso abrirme su corazón y contarme cosas, no solo las banales, si no las trascendentales. Contarme el porque de muchas cosas de su vida, de ese hombre al cuál nuestro amigo le partió la cara, cual era el motivo para que una persona tan pacífica y tranquila perdiese los nervios en tan poco tiempo.

    Fue cuando me dijo de quedar, tambien que ya no se veía con aquel al que le partió la cara nuestro amigo, y si ella era mi amiga...yo tendría que ser su amigo, creo que eso era tensar mucho la cuerda pero acepte, en el bar donde se conocieron que es el mismo bar donde trabajaba la camarerita.

    Yo ya tenía prisa y me tuve que ir casi corriendo a trabajar, cogí la bicicleta y me large, gritándole que no llegase tarde.

    Pasé la tarde pensando en la hermana de mi amigo, y los posibles porques de no decirme nada sobre la carta que le deje en el buzón.

    Al llegar al bar donde habíamos quedado, ahí estaba ella tan joven y guapa como siempre, pero igual de seca en el trato y no me dijo nada. Y en el fondo del bar sentada en una mesa cabizbaja, leyendo un libro, estaba ella “la amada”, tan ella como siempre.

    Al llegar a su mesa y habia conseguido que la camarera no me dijese nada. Me di cuenta del libro que “la amada” estaba leyendo, era de Paulo Coelho, Verónica decide morir, y en un tono bromista, le dije que no hiciera tonterías, ella sonrió me dijo que me sentase y comenzó a hablarme. Cuando, repentinamente, ella se levantó y se fue al vater. En ese momento la camarera salió de la barra se dirigió hacia a mi, me toco la espalda, se despidió y acabo su jornada laboral.

    Cuando ella volvió le pregunte porque se había ido tan deprisa y yo dije:

    Ella me contesto: -¿Has visto al joven que ha entrado y se ha quedado en el fondo del bar?

    -Si, un chaval un poco más joven que nosotros, moreno, que debía de ser amigo de la camarera

    -¿de la camarera?, me preguntó sobresaltada, y continuó:

    -pues ese que acaba de entrar es el tipo al que le rompió la cara, quien me hizo plantearme la vida de nuevo e ir a hablar con él.

    -¿Si?, dije yo más sorprendido, pues él fue quien le robó en casa, y visto lo visto quien debe de estar ahora con la camarera.

    Aunque lo que realmente pasaba era que habian sido pareja durante un tiempo, y ahora parecia que podian volver.

     

    Poco después, ya no hablábamos de nosotros, sino de la camarera, y de cómo había jugado con nuestro amigo (aunque todo esto eran conjeturas que nos hacíamos en plan “marujas”). Cuando nos marchábamos, “la amada” me dijo que si se me había caído un sobre yo le dije que no, pero era mi letra la que ahí estaba, era el que deje para que lo leyese la hermana pero lo cogió la camarera, seguía cerrado, pero ahora era yo quien le tenía que contar a ella la historia.

    Así pues, con bicicleta en mano fui a acompañarla hasta su casa, ya que yo vivía cerca del bar aquel. Entonces le conté lo que yo sentía por la hermana de mi amigo, y que a la vuelta pasaría por su casa y lo volvería a echar.

     

    July 03

    Cuento(entrega19): despues de la nota

            Como cada mañana, la hermana de mi amigo, salía de casa un cuarto de hora más tarde que la camarera. Lo hacía para no coincidir por la mañana con ella por la casa.

            Así pues ella llegó al hospital, y como todos los días, cogía una silla y se sentaba debajo de la ventana de la UCI en la cuál estaba su hermano.

    Al medio día, sin que la hermana supiese el por qué, llegó ella, la amada.

    La verdad es que yo fui donde ella vive, cerca de la autopista (porque es buena chica) y le dije que debería ir a verle y todo eso, aunque él no se enterase, seguro que al final sabría quien había estado a su lado.

    Volviendo a la situación en el hospital, donde se respiraba tristeza entre ellas, la cual desapareció con un infinito abrazo. Y un ¿por qué esa nota?

    A lo que la amada contestó con un: lo siento es pero es que es lo que sentía en aquel momento. Era como si sobrase al estar ella.

    En aquel justo instante llegue al hospital, y cortando a la hermana hablé: -pero tú bien sabes, que la que sobra es ella, sino por qué iba yo a seguirte hasta tú casa, cuando me enteré de tu vuelta, y por qué iba a ir antes de ir a currar a tu casa, siendo que me pilla de culo al trabajo. Esto lo dije, para que no hablase de la nota que le deje en el buzón, nota que no había leído todavía.

    Entonces pasó el médico y nos comentó que estaba mejorando más de lo que ellos creían, que esta tarde podría pasar alguien a tocarle y hablarle, pero no prometían que él respondiese, si acaso un leve gesto con la cara.
    June 24

    Cuento: Entrega18

    Esa misma noche me arme de valor y le escribí esto que luego lo eché a su buzón.

     

    Hola:

            El otro dia me di cuenta que esta es demasiado corta como para quedarme todo en mí. Cuando me dijo tu hermano que no contaba nada, que era un poco tonto y todo eso, comprendí la razón que tenías, que por eso me va como me va, y soy como soy (algo de lo que estoy muy orgulloso, es de cómo soy), pero son casi 30 años dejando todo para mí, escuchando, y hablando sólo cuando tenía algo que quisiesen escuchar. 

            Entonces...te querría contar tantas cosas, pero a la vez ninguna, no se si me explico.

            Seré breve, aunque de un tiempo a esta parte le estoy cogiendo el gusto a esto de escribir. Pues eso, te diré, aunque sea de este modo tan impersonal todo lo que me he callado desde ese día de Julio en que nos conocimos, en la plaza de tu pueblo, en la puerta de aquel cine, Capitol, tú esperabas a tu hermano y yo iba con él.

            Se que es mal momento, pero no me lo puedo callar más tiempo, quizá no vuelva a tener esta oportunidad.

            Primero, desde el principio. Después de 15 días en tú pueblo, nos preguntasteis cuál había sido nuestra primera impresión sobre vosotras, a lo que contesté que me habías parecido un poco estirada, esto sólo fue una armadura y en realidad me pareciste la cosa más linda que había sobre la tierra, y sólo el haberte conocido hizo merecer el verano en aquel pueblo alejado de la civilización.

            Cuando volví para aquí pensé que nunca más sabría de vos, pero gracias a aquel cantautor y sus discos, me decidí a mandarte alguna carta creyendo que obtendría respuesta, pero esta me abrió un balcón de sentimientos, y porque no decirlo de ilusiones, que me las creía y hacía yo mismo.

            Pese a la distancia, mi amistad sobre ti iba creciendo día a día, noticia a noticia, que sobre ti recibía, hasta el punto de idolatrarte, pero te parecera un poco narcisista, pero siempre pensé que ese desliz con algún amigo de tu hermano sería conmigo.

            Eso es agua pasada, ya me hizo bastante mal en su momento como para quererlo revivir. Ya me ha pasado muchas veces, por miedo a dar el primer paso, así que sin resignarme mucho me quedaré con tu amistad, que es a lo más que puedo aspirar, ya que cuando pasen estos días volveremos a tener a la peninsula como escenario, y un telon de asfalto. También pensé que con tan poca relación con alguien pudiese encariñarme tanto con alguien.

            Pero tú tranquila, todo lo dicho lo sigo manteniendo, espero que la amistad perdure al tiempo y a la distancia y que las lluvias no la disuelvan en el olvido.

           Así que por una vez he roto mi coraza para decirte que he idolatrado nustra amistad hasta el punto máximo, el punto en que la amistad se convierte en AMOR.

    PD:No se si tendré valor de ir esta tarde a ver a tu hermano

    June 18

    Entrega 17

    Hasta ese momento, yo deje de ser un simple amigo más y aparecí en escena, eso si, en el momento en el que me enteré del suceso.

    Serían las 7:15 de la tarde, justo quince minutos después que yo hubiese acabado de trabajar, y como hacia mucho tiempo que no veía a nuestro amigo, a mí amigo, fui a verlo al bar donde pasaba todas tardes desde que aquella desdichada chica lo dejó por irse a ... bueno aún no tengo claro porque se fue, lo único que se es que durante el tiempo en que ellos estuvieron juntos, uno cerca del otro, incluso la piel de mi amigo era diferente. Pero eso ahora ya no importa.

    Y al llegar a aquel bar, donde tú habrás estado alguna vez, seguro, me fui al fondo, donde el se solía sentar, cerca del lugar donde servía su “amiga”, una chica algo más joven que él, la cual le estaba quitando el corazón poco a poco, y le pregunté  qué dónde estaba mi amigo. Y ella sin casi cambiarle la cara me dijo:-“esta en el hospital anteayer tuvo un leve percance, y ahora esta en el hospital”.

    Salí corriendo, como alma que lleva el diablo, antes de que ella acabase la frase, con muchísima mala leche por como me lo dijo.

    Nunca me había caído tan bien como la otra, pero desde aquel momento me dije que nunca más le dirigiría una palabra.

    Llegue exhausto al hospital, hacia muchos días que no lo pasaba tan mal corriendo, y al llegar, ahí estaba ella con las manos en la cabeza, apoyada en el cristal de la ventana, un poco desmejorada, pero ya sabemos que a ella todo le queda bien.

    Y en efecto, era su hermana, la cosa más bella que yo había conocido años atrás, una vez que fui a su pueblo, y comenzó una amistad que el tiempo y la distancia la fueron borrando.

    Cuando todavía no había llegado a su lado, ella se percató de mi presencia, respiraba muy fuerte, todavía no me había recuperado del esfuerzo, y vino hacia mí corriendo y llorando. Yo era la única persona que conocía en esta jungla de asfalto y personas.

    En ese momento me sentí muy bien, pero a la vez muy mal, por el hecho de haberme sentido bien. Me sentía bien por tenerla otra vez en mis brazos, volcada sobre mi pecho, pero a la vez mal por mi amigo, por ese hermano que nunca tuve, que siempre estuvo allí, y cuando él me necesitó yo no estuve.

    Ella estaba casi deshidratada, llevaba todo el día llorando, nadie le decía nada, nadie estaba con ella, y yo la acompañé a que comiese algo a la cafetería del hospital, donde comenzamos hablando de nuestro amigo, de su hermano, y de las 2 mujeres que lo rodeaban.

    Como buena maruja, comenzamos hablando de la que mejor me caía a mí, y me contó lo de la carta, yo le dije que se tranquilizase, que sabía donde vivía ella...como en una canción de los Secretos...ella era buena chica.

    Luego seguimos hablando de la bruja que ahora compartía piso con la belleza personificada, pero teníamos que subir, y después de ponerla a caldo, y seguir rajando de ella mientras subíamos, al llegar arriba, ella estaba otra vez, nos miramos y volvimos a mirar al suelo.

    Lo único es que ella había venido para acompañarla a casa, pero prefirió quedarse un poco más en el hospital, ya que quedaban dos horas y pico hasta que el transporte público dejase de funcionar.

    Cuando la camarera se marchó pasó un joven médico, que estaba de practica, y apiadándose de la hermana, nos sentó en la sala de espera de la UCI y nos explicó todo, muy bien, dejándonos mucho más tranquilos, a priori, y así nos fuimos andando los dos hacia casa, ya que circunstancias de la vida vivo cerca de donde vive mi amigo. Y si no hubiese sido así, también la hubiese acompañado, ya que ella no sabía donde yo vivía.

    Y pasó otra noche...

    May 30

    Carta de la amada: Entrega 16

    Hola!! Creo y espero que esta carta la lea algún familiar de mi amado, y también espero que sepáis quien soy. Soy la de las cartas a su hijo/hermano. A ver si los días los vais pasando con nota, y todo va a mejor.

    Bueno me parece que hablare para él, y si podéis se la leéis.

    El otro día me di cuenta que la vida es demasiado corta como para quedarme todo en mi, porque si no todo será mi propia fábula, de mi vida.

    El otro día al hablar contigo, me dijiste que debía de contar algo, que nunca contaba nada, y todo eso, y me di cuenta que tenias razón, que por eso me va como me va y eso es porque soy como soy, pero con los años que llevo dejándome todo para mi, escuchando, y hablando, solo cuando tenia algo que decir que otro quisiera escuchar.

    Te querría contar tantas cosas, pero a la vez ninguna, bueno no se si me explico pero me entiendes, no?? Seré breve, porque lo bueno si es breve, dos veces bueno.

    Bueno pues, aunque sea de este modo tan impersonal todo lo que me he callado desde el momento en que te conocí, todo lo que me he callado, desde aquel día en aquel lugar, no lo puedo aguantar mas tiempo, quizá no tenga otra oportunidad, dado lo efímera que es la vida.

    Lo que te dije de mi primera impresión...no era mas que una armadura, en realidad me pareciste la cosa mas bella que había en ese momento sobre la faz de la tierra, el hecho de haberte conocido hacia merecer todo el sufrimiento, y el regreso desde donde estuve.

    Al principio, tras mi partida, pensé que nunca mas volvería a saber de vos, pero al decidirme a enviarte una carta, esa carta, y el hecho de recibir contestación aquella contestación abrió en mi un balcón de sentimientos, y porque no decirlo, de ilusiones, las cuales me las hacia y creía yo misma. Supongo que mucho que ver en todo esto, tendría que ver mi cese en escribirte, pero las circunstancias me obligaron.

    Llego el día en que nos volvimos a encontrar, y ahí estabas tu, con la imagen un poco cambiada, quizá más guapo que la primera vez que te conocí, con problemas en la vida sentimental, pero con la misma melosidad. Pero como siempre quise comportarme como la mejor de las amigas, ya que tanto tiempo compartido en común daba para ello, lo único fue el amor mutuo que nos teníamos.

    Te parecerá un poco narcisista, pero siempre pensé en ese hecho que me contaste casi como sin querer decirlo, diciéndome, entre líneas, que lo nuestro era ya imposible. Eso es agua pasada, me sentó bastante mal en su momento, como para removerlo ahora, sobretodo porque yo te moví a ello.

    Ya me ha pasado varias veces, todo por el miedo a dar el primer paso. Así que sin resignarme mucho, me quedo con tu amistad, que es a lo más que siempre había podido aspirar, y pese  que cada vez nos veremos menos y leeremos más, espero que esta amistad sea bilateral, con la península como escenario y las carreteras y cartas como telón, para separar los actos.

    Todo lo dicho lo sigo manteniendo, espero que la amistad continúe y el tiempo y la lluvia no la disuelvan en el olvido.

    Así pues, espero que te vaya bien con tu nueva vida, sal de ese pozo, y enhorabuena! Te lo digo por que al hablar con la camarera, me lo dijo, un poco subida de tono, como marcando el terreno.

    Cambiando de tema, y que no te suene a despedida, es muy improbable que nos volvamos a ver. Tu tienes tú vida y yo la mía, durante mucho tiempo no hubo un “adios”, porque tampoco hubo un “hola”.

    Esta carta es por todo lo que pudo haber sido y no fue. Pero también espero que sea un punto y seguido, y nos veamos cuando salgas, paseando por ese bonito parque que separa nuestras vidas, ese parque cercano a la autopista.

    Y esto es todo, ahora solo amistad, lo malo es cuando idolatras la amistad, que se convierte en ... bueno que se me vade las manos, pues eso, espero que nos volvamos a ver.

    Un besazo enorme.

    PD: No cambio de vida, ni me voy a ningún sitio, solo que cambiare de costumbres para no volver a entrar en tu vida, y podértela fastidiar de nuevo.

    May 29

    Entrega 15

    Cuando llegaron los médicos, la joven de la maleta se despertó sobresaltada, y a la pregunta de ¿algún familiar? Ella contestó rápidamente que ella era su hermana. Así pues, la chica aquella entró con los médicos para decirle el parte, y que tendrían que esperar, que estaba en las 72 horas más críticas, dado que había entrado en coma, las constantes vitales eran normales y estables, y de momento no sabían nada más.

    Así pues, al salir de hablar con los médicos, la otra joven, la camarera, le preguntó ¿Cómo esta?¿Qué te han dicho? Y la hermana contesto:

    -“Nada, que tenemos que esperar, y ¿tú quien eres?”

    -“yo soy la compañera de piso de tu hermano, y vamos a tener un hijo común. Digo que soy compañera, porque ahora a tú hermano lo notaba un poco indeciso por una chica que le escribió cartas durante un tiempo y luego desapareció.”

    -“Si, me se la historia esa, que le robaron las cartas, que ella leía un libro. ¿Y qué hay de ella?

    -“Ha vuelto y queda de vez en cuando con tu hermano, pero el daño que le hizo le sigue pesando”

    -“Bueno, pues cambiando de tema, ahora viviré yo en lugar de mi hermano, y como ahora no nos dejaran ver a mi hermano ni desde el cristal.¿Me harías el favor de acompañarme a casa para darme una ducha?”

    Allá se fueron las dos, una dos pasos delante de la otra, la cual tiraba de una pesada maleta.

    Cuando volvieron al hospital, se seguían hablando poco, cada vez más, pero poco. Y al llegar la hermana fue a buscar a los médicos, y la camarera vio una nota en el cristal y la cogió, era de la amada, y se la escondió en el bolso. Al volver la hermana, le preguntó por la nota, ella lo desmintió, pero al ver la cara de mala leche, y el “te irás de mi casa!!” le hizo cambiar de opinión, y se la dio.

     

    May 22

    ENTREGA 14

    A la mañana siguiente, el se despertó un poco sobresaltado, y no se había dormido, se vistió y desayuno, cuando se marchaba a trabajar, se dio cuenta que el cuarto de ella estaba abierto y sin nadie en él. Él, que ya estaba lleno de sorpresas no quiso esperar a que ella le pudiese decir algo, y la llamo. Se había ido andando a clase, por eso había salido antes, entonces él resopló y se marchó a trabajar.

            Él también solía salir de casa con tiempo para ir al trabajo, pero hoy decidió ir en bicicleta y por otro sitio, lo que no sabía era que su sonrisa se la cortarían radicalmente.

            Al pasar por una calle estrecha, de esas que huelen a mal, y el sol nunca calienta los adoquines del suelo, él lo vio a lo lejos al salir de trabajar, era el ladrón que le cambio la vida, quien lo vio y fue hacía nuestro amigo, y con la fuerza y la rabia contenida del parque, dado que estaba su amiga(la antigua amada de nuestro amigo) y se quiso comportar, le soltó un puñetazo directo a la cara, tuvo que saltar para darle. Nuestro amigo se desplomó, con tan mala suerte que al caer, y se pegó contra uno de esos hierros verdes que están en los cantos de las aceras para que los coches no se suban.

            El ladronzuelo se vio en un gran embolado, ya que tenía un poco de moral, y no podía dejarlo, inconsciente, tumbado en él suele, sobretodo porque no pasaba nadie por aquella calle, así que él fue quien llamó a la ambulancia. Así él se lavaba las manos como Pilatos, quitándose el cargo moral de no haberlo ayudado.

            Cuando llegó la ambulancia el ladronzuelo desapareció, y se fue a casa asustado por lo que había hecho, al llegar a casa se dijo que eso nadie lo tendría que saber, ni su amiga, ni nadie. Que la última vez que se decidió a confesarse sobre algo relacionado con nuestro amigo salió un poco perjudicado.

            Al llegar al hospital, fue la primera vez que supimos si tenía familia, aparte de ese gran corazón,  y tenerla la tenía, pero vivía muy lejos, más allá de donde habita el olvido. Quienes dijeron que sólo irían si su estado agravaba más, bueno todos no lo dijeron, su hermana, que era un poco menor que él, dijo que ella iría a cuidarle, cogió un avión desde su ciudad para cruzar mares y océanos por ver a su hermano, que hacía 7 años que no lo veía.

            Ella estaba esperando esta oportunidad desde que él se marchó, y ahora que ya había acabo los estudios no se lo pensó dos veces y marchó.

            Nuestro amigo en el hospital estaba en la UCI, pese al puñetazo lo que le había hecho el daño había sido la caída, y esa larga perdida de conocimiento, que todavía no había recuperado.

            Su compañera de piso, la joven camarera, era de la edad de su hermana, y no sabía el por qué del retraso de nuestro amigo, quien no fue a recogerla al trabajo. Entonces, lo llamó pero daba comunicando, era ya rozando la media noche.

    Segundos antes, la antigua amada le llamó por teléfono, para saber el por qué no había acudido a su cita, no conoció la voz de quien lo cogió, era el médico que esperaba un conocido cercano para coger sus bienes, porque le parecía raro que nadie lo echase de menos.

    Pero así es la vida, y en momentos difíciles te encuentras muy solo y casi sin salida, mientras que el resto de personas puede pensar que estas perfectamente.

    Al poco tiempo, la camarera consiguió hablar con el móvil de nuestro amigo, y al enterarse de la noticia salió corriendo hacia el hospital, pero al llegar, ya estaba ella, la amada, y no se dijeron nada, sólo “¿Sabes cómo está?!

    Al ver que no podían hacer nada, la amada se fue para su casa, y la camarera se fue con las pertenencias de nuestro amigo hacia su piso.

    Pasó la noche, y la camarera madrugo más que nunca para llegar pronto al hospital para preguntar todo lo que pudiese preguntar, y al llegar ahí se encontrón con una joven, parecía un poco mayor que ella, durmiendo en la ventana de la UCI apoyada en una maleta. La camarera se sentó y esperó a que llegasen los médicos.

    April 30

    entrega 13

                El le dijo, felicidades, y ella contesto “¿Cómo lo has sabido?” “¿Saber, el qué?” contestó él, y continuó “ya no te acordabas, hace dos meses que nos conocemos, bueno, que nos hablamos. Ah! Por cierto, ¿qué es lo que no tenía que saber? Estas cambiada, ¿te has hecho algo?” Ella no dijo nada, hasta que al final no pudo aguantar más, y comenzó a decir “te acuerdas que había ido al médico...” y en ese preciso momento...(ring,ring)...sonó el teléfono, era ella, la amada de nuestro amigo. No se de que hablarían, solo se que él se metió en el cuarto, dejando a su camarerita con la palabra en la boca, y cerrose la puerta, la cual solo abrió 10 minutos después para decir que se iba a la cama, y apagó la luz. Supongo que hablarían de donde ir mañana, y que ella no iba a ir sola, iría con el ladronzuelo.

             La joven camarera comenzó a llorar, sin saber cuál había sido lo conversación, solo por el mero hecho de no hacerla caso y dejarla con la palabra en la boca, en el momento en que ella comenzaba a sincerarse, a contarle algo, pero hay momentos en que el cuerpo no hace caso a la cabeza, y solo oye al corazón, y ahora comenzaba a gritar, de nuevo, la amada dentro de él.

             A la mañana siguiente, él que se despertó y marchó de casa, antes que ella se despertase, le dejó una nota en la puerta de su cuarto (el de ella), la cual decía que iban a comer a el parque de Botero, el cual, por casualidad o no, estaba al cruzar la calle de la academia en la que ella estudiaba. Pero que él la esperaría en la puerta.

             Llegó el medio día, y la amada y el ladronzuelo llegaron antes a el parque. Ellos dos hacía más de una semana que no se veían, y ella comenzó a explicarle los avances que había conseguido con nuestro amigo, y él dijo que seguía trabajando y que hacía 4 días había hablado con su antigua novia, que se noto un poco más cercana, pero sin dar, todavía, un ápice de posibilidad.

             En aquel momento salía de clase la camarera, y cuando estaban llegando, cuando ya se veían a lo lejos, ella dijo que se encontraba mal, que se iría al café ya.

             Él que se sentía un poco mal, solo, y una vez hechas las presentaciones, nuestro amigo le dio un puñetazo y se fue a casa. La amada se echó a llorar, el ladronzuelo la consoló y se marchó. Nuestro amigo salió corriendo hasta que llego al lado de su camarera, le preguntó porque se había ido. Ella volvió a llorar, él la abrazó, y le dijo, “cuentame lo que te pasa”. Ella se limpio los ojos, y se sentaron en un banco.

             Ella comenzó desde el principio, como se suele hacer, “te acuerda hace 5 días o así, el día que fui al médico, que fui con mi madre, pues me dijeron que estoy embaraza, de un mes más o menos, tu serás el padre, el se quedó mudo sin palabras”  y se fundieron en un abrazo. Ella continuo diciendo “eso es lo que te he estado intentando decir estos días, y por lo que me he ido de casa. Ah! Y lo último, hace un rato me he ido, porque me ha parecido que conocía al chico que estaba junto a esa chica, y no quería interrumpios”. Entonces fue él quien la interrumpió “pero como me ibas a interrumpir, si tu tienes, ahora, algo en mi que podías interrumpir todo lo que digas en mi vida. Además, igual si que lo conocías del barrio del café, de donde yo vivo, él fue quien me robó en mi casa y luego decidió devolvérmelas, pero no creo que lo volveré a ver, porque le pegue un puñetazo, bastante gordo, que no se lo olvidara en un tiempo”.

             Al llegar a casa, el teléfono sonaba, y al cogerlo, era él pidiendo disculpas, que él no sería rencoroso, luego se puso la amada, era su movil, diciendo que lo entendía, y que si mañana se podría ver solos, esta vez, el dijo que si y colgó.

             Ellos se echaron a dormir, como la noche anterior, cada uno en su cuarto.